
He perdido
la razón de este viaje. Aturdido y confuso, tomo el camino de vuelta tratando de encontrarte extraviada y arrepentida. No hay señuelos ni huellas, sólo una foto gastada
en mi bolsillo y fósforos para quemarla. Han implorado mis pies por un descanso al que me niego, el viento se lleva todos cialis mis gritos y la esperanza hace eco en el vacío. He tratado de correr tantas veces desafiando al sufrimiento y el olvido, que ha sido imposible llevar la cuenta. Nada se consigue preguntando al cielo; es una apuesta perdida, porque en esa inmensidad no hay respuestas. En la soledad tampoco hay dioses ni fraternidad, sólo engañosos finales y miserables compasiones. Frecuencia del mal humor, desgaste de ilusiones y la constante e indestructible construcción de una hecatombe incalculable que parece sacada de la profecía más infame de todos los tiempos.










